Vladimir Brontis: 1/29/23 - 2/5/23

Monday, January 30, 2023

Expresión y discurso: el lenguaje en arquitectura

“Durante millones de años, la humanidad vivió como los animales. Entonces sucedió algo que desató el poder de nuestra imaginación. Aprendimos a hablar y aprendimos a escuchar. El discurso ha permitido la comunicación de ideas, permitiendo a los seres humanos trabajar juntos para construir lo imposible. Los mayores logros de la humanidad se han logrado hablando, y sus mayores fracasos al no hablar”.
Stephen Hawking

Arriba: Torre Einstein, Erich Mendelsohn (1920-1924), obra expresionista. Serie de croquis propios, trazados rápido, menos detallados, buscando las “líneas fundamentales”, la “aparición” del proyecto. Al dibujar con líneas “sueltas” y rápidas, el ojo abre más o cierra más algunas cosas, agranda o achica de acuerdo a la percepción.

En el artículo reciente abordaba el tema del ícono, del objeto significante, y me quedé pensando en su contenedor, el lenguaje. El lenguaje en general es un gestor y articulador de la idea que tenemos para aplicar en nuestro entorno. Entendemos a través suyo, por medio de la comprobación y seguimiento de los hechos que realizamos. Vale decir, generalmente tenemos una idea, intuitiva, y la perfeccionamos mediante el discurso. La direccionamos. Aplicado, el lenguaje ha de optimizar lo circundantemente intuitivo, y lo va a llevar a un desarrollo cada vez mayor.
El discurso ayuda a articular fuertemente el motivo, sino nuestros propósitos serían instintivos, como los animales. En caso de detectar amenazas nos empujaríamos, nos agrediríamos. El lenguaje es una oportunidad de dar a conocer intenciones, y también nos ha dado leyes. Nos ha dado civilización.
Toda arquitectura se inserta en un lenguaje. Se acerca a las personas en una interfaz de signos, que hablan de cultura. Y los signos son distintivos de cultura a cultura. Son distintivos de idea a idea, y de propósito a propósito.
El tema que abordaré a continuación es la arquitectura expresionista, que me ha interesado hace tiempo, donde el lenguaje se radicaliza para generar una comunicación, lo más espontánea y directa posible.

La arquitectura expresionista: contexto histórico
La arquitectura expresionista se desarrolla en la Europa de primeras décadas del siglo XX, en paralelo al arte expresionista, caracterizándose por el uso de nuevos materiales, formas orgánicas (biomorfismo), y las posibilidades industriales del ladrillo, el acero, el vidrio. La Primera Guerra Mundial, los cambios sociales, la Revolución alemana de 1919, determinan un posterior periodo de utopías, planes colectivos y socialismo romántico. Y, por otra parte, un agudo espíritu crítico.
Arriba: Claude Monet, “Impresión, sol naciente”, 1872 (cuadro ícono del impresionismo).

Como reacción al impresionismo, caracterizado por el naturalismo de fines del siglo XIX, y el simple reflejo de los sentidos ante lo circundante, la mera impresión, los expresionistas propician un arte personal e intuitivo, que resalta el mundo interior al retratar la realidad, y lo exterioriza. Así representa de forma subjetiva, buscando plasmar sentimientos más que un sentido descriptivo. Defiende la libertad individual, el apasionamiento, y los temas prohibidos, oscuros. Refleja esta exteriorización a través de los recursos plásticos, que adquieren significados metafísicos. En pintura los trazos parecen violentos, angulosos, buscando espontaneidad. Considerado auténtica expresión del “alma alemana”, su existencialismo, y visión trágica, lo hacen reflejo de una concepción ligada al espíritu, y la temática de la vida y la muerte. Producto de circunstancias históricas, revela desengaño, y una visión pesimista, de angustia vital, que en la sociedad industrial ve al hombre alienado, aislado.
https://www.culturagenial.com/es/expresionismo/
Los expresionistas emplean la línea y el color de forma temperamental, emotiva, cargado de simbolismo, lo que lleva a romper con la generación anterior, convirtiendo al expresionismo en sinónimo de arte moderno en el principio del siglo XX. Se busca lo que subyace bajo las capas aparentes, lo permanente. Así, da lugar a una transformación que se manifiesta en el expresionismo abstracto y el informalismo. Los expresionistas reflejan un estado anímico, cercano a la melancolía, que purifica el espíritu. Desencanto, angustia, soledad, acuden en forma recurrente. Arriba: Edvard Munch, “Las Mujeres en el Puente”, 1904-1907 (expresionismo).
Lo psicológico es elemento fundamental, al sondear en el terreno de lo primario o instintivo, internándose en lo onírico y grotesco. Favorece la distorsión y tensión entre realidad y percepción. La figura se deforma, se conciben espacios oblicuos, y vistas superpuestas. Las técnicas buscan plasmar lo espontáneo. Abajo: Wassily Kandinsky, “Composición VIII”, 1923.
Con la llegada del nazismo, el expresionismo se considera “arte degenerado” (“Entartete Kunst”), vinculado al comunismo, y tildado de inmoral y subversivo, determinando que su fealdad e inferioridad eran rasgos de decadencia. En 1937, se realizó una exposición en el Parque Hofgarten, de Munich, bajo el nombre precisamente de “Arte degenerado”, vilipendiándolo como ejemplo de la baja calidad del arte de la República de Weimar. Así se confiscan unas 16.500 obras de artistas alemanes y extranjeros, entre ellos Van Gogh, Munch, Picasso, Chagall, etc. Gran parte fueron vendidas después a galeristas, aunque unas 5000 son directamente destruidas, en 1939, significando un evidente perjuicio cultural.
La prensa de la época, sin embargo, poco tiempo después de la inauguración, publicó datos de la asistencia a esta exposición, comparada a la de arte oficial, constatando que tuvo cuatro veces más público que la segunda. Irónicamente, contrario a lo que pretendían los organizadores, la exposición había tenido éxito, y constituía una forma de protesta contra el régimen.

Referentes de expresionismo en arquitectura
El expresionismo busca formas orgánicas y genera una nueva percepción de las perspectivas. Al proponer continuidad de muros, y unidad de paramento vertical y cubierta, conforma a menudo obras “de una sola pieza”, como la Torre Einstein, por ejemplo. Mediante el diseño, a su vez, es capaz de integrarse a los sitios. Así edificio, mobiliario, y contexto, pueden convertirse en partes de una composición unificada y correlacionada.
Torre Einstein, Erich Mendelsohn
En cuanto a plástica de una obra, se puede pensar qué pasa si se cincela una parte y se construye con moldaje otra, en perfectos ángulos rectos. Esculturizamos una parte, y dejamos como arquitectura la otra: qué obtenemos. Es como tener dos partidos distintos, y que se encuentren.
La torre Einstein, de Erich Mendelsohn (1924), alberga en su interior un telescopio, para el astrónomo Erwin Finlay-Freundlich, con objeto de realizar experimentos que validasen la Teoría de la relatividad, de Albert Einstein. El proyecto fue concebido en 1917, construido entre 1920 y 1921, e inaugurado en 1924. Todavía hoy la torre sigue abierta, como parte del Instituto de Astrofísica de Potsdam. Esta, parece lograda en continuidad, en una sola unidad. Al conocerla, Einstein empleó una sola palabra: “orgánico”.
https://www.dw.com/es/el-enigma-de-la-torre-einstein/a-1522909
https://www.urbipedia.org/hoja/Torre_Einstein
Arriba: croquis propio del edificio “Chilehaus”, buscando en esta serie que los trazos procuren ser expresivos, al igual que las obras que representan. La rapidez puede hacer que se enfoquen los elementos más notorios. Tender a resaltar así lo que llama más la atención. Puede haber leves errores de perspectiva, o elementos, pero la idea es que el ojo pueda advertir luces, sombras, volúmenes principales, y gestos.
Chilehaus, Fritz Höger
Chilehaus (“Casa de Chile”) es un edificio en Hamburgo (Alemania), considerado otro ejemplo de expresionismo. Levantado sobre una superficie de 5950 m², consta de diez pisos de alto, y 36.000 m² construidos.
Diseñado por Fritz Höger, la construcción fue entre 1922 y 1924. Höger fue comisionado por el empresario naviero inglés Henry Brarens Sloman, cuyo negocio era el salitre chileno, de ahí el nombre Chilehaus. El edificio es célebre por su esquina, que recuerda una proa de barco, con un ángulo muy agudo entre las calles Pumpen y Burchardstraße. La verticalidad acentuada, así como la fachada curva, dan al edificio ligereza, a pesar de su tamaño.
Yendo más allá de lo obvio, llama la atención que la planta es bastante razonable, lógica, modular. El expresionismo así es un gesto, que no implica necesariamente deconstrucción, sino una generación particular.
Ópera de Sydney, Jørn Utzon
Expresionismo se refiere al movimiento alemán. Sin embargo, también puede incluir obras que se escapan por completo, tanto de su territorio, como de su periodo de vigencia.
La Casa de la Ópera de Sydney (1957-1973) es genuinamente una construcción expresionista, con un diseño innovador, conformado por una cubierta de conchas superpuestas, cada una tomada de la misma semiesfera. Arriba: ilustración propia, en lápiz y acuarela, como un croquis de las formas principales. Me ha gustado aplicarle capas de color, a veces como manchones derramados, a veces como veladuras.
El concurso, para elegir la obra, se inicia el 13 de septiembre de 1955, recibiendo 233 proyectos, de 32 países. Según las bases, debía albergar una gran sala para 3000 asientos, y otra menor para 1200. E incorporar, además, recintos para óperas, conciertos, y eventos.

El proyecto ganador se anuncia en 1957, perteneciente a Jørn Utzon, arquitecto danés. Eero Saarinen, estadounidense de origen finlandés, que integra el jurado, influye en forma determinante para su selección. Utzon llega a Sydney en 1957, para supervisión de la obra. En 1959, la construcción comienza formalmente, desarrollándose en tres largas etapas:
Etapa I (1959–1963), donde se construye el podio superior.
Etapa II (1963–1967), donde se construyen las bóvedas externas.
Etapa III (1967–1973), dedicada al diseño interior.
El diseño de cubierta significó un desafío mayor para el equipo a cargo, que tarda 17 años en terminar el edificio. Ya incorporado al paisaje de Sydney hoy es, sin embargo, uno de los proyectos más emblemáticos del siglo XX. Icono de un expresionismo atemporal.
Casa de la Atlántida, Bernhard Hoetger (1931)
Si el expresionismo es deformación o acentuación de rasgos para plasmar un sentir, también puede llevar a esa arquitectura algo equivocada de entreguerras. O a la búsqueda de lo esotérico. Inspirado en Herman Wirth, el controvertido etnógrafo, que buscaba la herencia ancestral alemana en el continente perdido de la Atlántida, el escultor y arquitecto Bernhard Hoetger concibe la llamada “Casa de la Atlántida”, en pleno ascenso del nazismo. Internándose en el paganismo, en la fachada original, de 1931, suspende a Odín crucificado (deidad germánica), algo aberrante para algunos, el “Salvador de Atlantis”. Grotesco o no, en 1936 pierde el respaldo de los nazis. Denostado por Hitler, como cualquier otro opositor, es expulsado, asilándose en Suiza.
Hoy la casa se puede observar en Bremen. Una fachada que no dice mucho, despojada de la polémica, pero con un interior interesante, art deco, y con una futurista escalera interior. Más allá de ingresar demasiado en mundos propios, resultando poco universal, Hoetger puede considerarse como otro expresionista, recordado por detalles interesantes en un tema equivocado. Según mi opinión, a veces, es preferible detalles equivocados, y un proyecto correcto.
https://hmn.wiki/es/Atlantis_House

“Lo que dice y lo que deja”. Conclusiones
Volviendo al tema del discurso, éste puede considerarse una propuesta, una voluntad nuestra. Al aplicar en un entorno, se deja una marca distintiva, algo distinto, característico, pero no por ello se va a repetir tal cual. El discurso se aplica mediante un “esfuerzo”, y la realidad en este sentido es “libre”. Se deja sobre lo existente algo, tal vez apenas un empellón, o un jirón. Lo que se logra es un pequeño porcentaje de lo que se quiere.
El lenguaje así articula razones, fundamenta. Su articulación busca el ordenamiento intrínseco de las cosas, de lo que nos rodea. Stephen Hawking decía: "Speech has allowed the communication of ideas, enabling human beings to work together to build the impossible." Así el lenguaje cambia la situación, la lleva a un mejor estado. Es posible avanzar. Incluso en el pequeño porcentaje es mejor que lo anterior.

Me parece correcto luego mezclar lo que es palabra con manifestación física. Para que la gente de la palabra no se quede en la palabra, y la gente de la física no se quede en la física. Interponer un nuevo discurso.

La transmisión del discurso. Contenido y transmisión vacía
Está claro que lo que se logra concretar es parte, y las sutilezas y detalles muchas veces se van, se pierden en conseguir un resultado mayor, pero es interesante el ejercicio: “lo que dice, lo que deja”. Tener un control, una evaluación de “lo que se deja”. Evitar la transmisión vacía. El vacío de órdenes esquemáticas. Así buscar la transmisión de contenido.
Uno se queda pensando por qué en algunos países el llamado socialismo real se aplicó, al menos como toma de poder, y en otros fue fuertemente rechazado, como en Chile.
Un énfasis en ciertos valores podría dar lugar a una menor incidencia de clasismo, y racismo, por ejemplo. Verbalizar con más contenido, con ideas, con valores.
A lo mejor lo que en Chile se necesitaba era un castigo (por lo ocurrido en 1973), y eso nunca se verbalizó. El agua moja, el sol seca, volver a esas cosas.
A una fuerza hay que interponer otra fuerza, porque así es como se crea y se nace. Y no lo hicimos. Por la inmediatez, se pierden los objetivos más largos.
En el presente artículo, quise traer el tema del expresionismo, reivindicar el discurso y dar una continuidad al tema anterior, relativo al símbolo. En estas líneas, buscaría una revalorización del discurso constructivo. Que los que vengan cuando no estemos puedan entender lo que dijimos. A eso se refiere el discurso. Bueno, pido disculpas por haberme explayado y extendido de nuevo, es que me pareció natural reflexionar un poco sobre estas ideas, sobre todo en estos momentos. Pido disculpas si hay gente que es más bien de derecha, pero son ideas a título personal.
Vuelvo así al boceto rápido (imágenes superiores), procurando en estos días enfocarme a mis propuestas. Un comienzo, en la imagen inferior, que me ha interesado desarrollar. Me ha gustado que los croquis hoy se me dan más rápido, a pesar de leves errores. Tal vez la representación arquitectónica, de tipo expresionista, pueda ser una veta. Entendiéndolo de forma atemporal, contemporánea, como veía en la Ópera de Sydney, y no solo como parte de un movimiento con límites de tiempo.  El objetivo por estos días: buscar la expresión.