Vladimir Brontis: 5/10/20 - 5/17/20

Friday, May 15, 2020

Transparencia, transiciones y arquitectura de cristal


Una de las cosas más atractivas de las ilustraciones con acuarela son los límites difusos de los trazos, las franjas de transición que parecen crear.
El dominio precario es casi un desafío, el control que se diluye en el agua: es un color empapado que no es fácil guiar, y donde es fácil equivocarse, pero puede ilustrar bien las ideas. Y no tiene doblez, porque se puede enmascarar poco, y más bien se puede ir corrigiendo en el mismo movimiento, en el mismo trazo.
Por lo mismo al pintar con acuarela recomiendan no trazar con duda, sino con decisión. Así puede ser una buena herramienta para comunicar propósitos.
Y el mundo que nos ofrece no es solo un muestrario de colores sino la superposición, similar al papel celofán, o al papel volantín humedecido con cola fría. Incluso el resultado puede no ser un color, sino la transición de uno a otro. Y cada color puede tener una gradación.


La arquitectura por su parte trae el límite tajante, de los muros. Es un refugio, es el sentido que tiene. No vivimos en arquitectura porque sea exclusivamente estética, más bien es una protección al clima. Y es una determinación, referible. La naturaleza está en movimiento, mientras la arquitectura es una medida, un relato humano sobre ésta. Si todo es pasto, indeterminado, no hay relato, la arquitectura viene así acompañada de una historia.


Arriba: ilustraciones personales de hitos de la arquitectura: Villa Savoye (Le Corbusier), Crystal Palace (Joseph Paxton), Pierres Vives (Zaha Hadid Architects).

Poética de la transparencia en arquitectura. Mies van der Rohe
El uso del cristal podría verse como la permeabilidad de la acuarela. Los elementos metálicos, los palillajes, los ritmos de elementos, de alguna forma son el traspaso, la transición. La continuidad transparente de los planos vidriados, como en la arquitectura de Mies van der Rohe.

“Todas las calles son invisibles. Las visibles son falsas, aunque algunas visibles son la parte final de las invisibles”
“Si la transparencia se observara a sí misma, ¿Qué observaría?”
Juan Luis Martínez

En Mies van der Rohe la transparencia es esencial, incorporando nuevas formas de habitar y relacionarse con el contexto, a través de la disolución de fronteras de interior y exterior. La transparencia es imprescindible para la continuidad, con muros que se abren en todas direcciones, y losas horizontales. Al ser invisible es clave para generar un habitar abierto al paisaje, y jerarquizar y dar sentido a recorridos, buscando permanentemente vistas al exterior iluminado, resaltando así la percepción de los movimientos de la naturaleza: etapas del día, eventos del clima, estaciones, colores de la vegetación.

Arquitectura de cristal, Paul Scheerbart

“Si queremos elevar nuestra cultura a un nivel superior, estamos obligados para bien o para mal a transformar nuestra arquitectura. Y esto sólo lo lograremos si dejamos los espacios en los que vivimos desprovistos de lo cerrado, para lo cual es necesaria la introducción de la arquitectura de cristal” (…) “La construcción en hierro hace posible dar a las paredes la forma que se desee. Los paramentos verticales ya no son inevitables. Las posibilidades abiertas por la construcción en hierro son casi ilimitadas”
Paul Scheerbart

En torno al tema de la transparencia y del cristal, evocado por construcciones icónicas del siglo XIX, como el Crystal Palace, de Joseph Paxton, surge a principios del siglo XX un ideal estético y moral, articulado entre otros por el poeta utópico Paul Scheerbart, en su libro “Arquitectura de cristal” (1914). Lo que el poeta escribe, asombrado de la materialidad, no parece apelar sin embargo tanto a la estética, como sí al advenimiento de una nueva sociedad, a una preparación o expectativa moral, de un futuro por suceder. Un manifiesto que ambiciona un mundo próspero y optimista, transformado por la nueva arquitectura, en un periodo que también es el advenimiento de las utopías sociales.
En los proyectos, estos propósitos se ponen misteriosos y se vuelven acuarela, como la “Arquitectura Alpina”, proyecto-manifiesto del arquitecto Bruno Taut.
Paul Scheerbart, como después Bruno Taut y el escritor Adolf Behne, difunden la idea de que una mejor arquitectura formaría hombres mejores. El cristal, como nuevo elemento, aporta claridad de ideas, puesto que, junto con la fantasía, el color, y la luz, servirían para iluminar la vida.

“Vidrio coloreado
Destruye el odio.
Sin un palacio de cristal
La vida se convierte en una carga.
Más grande que un diamante
Es la casa de cristal con doble piel”.

Ideales de Scheerbart que tienen continuidad después de la guerra, sobre todo en el arquitecto Taut, quien funda el “Consejo de Trabajadores del Arte” (1918), asociación ligada al expresionismo, con un componente de utopía y misticismo, pero también buscando influir políticamente en el gobierno. Esta asociación en 1919 se conformaba de más de cien arquitectos, artistas y escritores. Las ideas de Scheerbart, por su parte, también influyen en el manifiesto de la Bauhaus.
Scheerbart, convencido de ideas místicas sobre el universo, creía que solo esta nueva arquitectura era capaz de elevar la adormecida alma humana a un plano cósmico. En 1887, en una novela sobre el futuro, escribe: “Precisamente el vidrio, el material de construcción más brillante de la Tierra, debería desempeñar el papel principal en las casas del futuro”.
Antes que algo perdido en el solipsismo, y en la estética, me parecen interesantes los temas de Paul Scheerbart, y resulta atractivo hasta hoy pensar qué propone esta arquitectura de cristal, que no está ausente de sentido social, y significado histórico, nunca cerrado en sí mismo. Uno piensa en las actuales utopías: las nuevas tecnologías, las naves espaciales, por ejemplo, que parecen ser un nuevo referente, y que en el fondo es una arquitectura de instalaciones científicas. La búsqueda de solución a la desigualdad, la pobreza. Pensar así una arquitectura de cristal, en la década de 2020.


Arriba: obra constructiva de Bruno Taut, el “Pabellón de cristal”, y obra teórica, “Arquitectura Alpina”.

Bruno Taut: visiones en acuarela
Recuerdo una profesora que opinaba que Gaudí, dentro de su genialidad, le parecía esotérico, mientras que Le Corbusier le parecía más universal, y por eso había preferido estudiarlo a él. Lo dijo en la libertad de quien se explaya en una clase, pero lo recordé. A mí me pasa con Bruno Taut y Walter Gropius. Gropius parece más medido que el primero, siendo que ambos son arquitectos notables. Taut desde el principio favorece una vertiente creativa y, en su juventud, se mueve entre pintores y poetas, donde quien parece haberlo influido más es el poeta Paul Scheerbart.
El mismo Pabellón de Cristal, de Bruno Taut, parece ahora más extraño e insólito que la Escuela de la Bauhaus, de Gropius, que finalmente se impuso como forma.
Bruno Taut desarrolló su proyecto “Arquitectura Alpina”, entre 1917 y 1919, motivado por una fuerte visión y anhelo utópico en el que influyen tanto la lectura de Nietzsche como su colaboración con Scheerbart. El resultado es una reflexión sobre el habitar, tanto en lo arquitectónico como paisajístico. El proyecto, que tiene un inusitado atractivo, y energía original, parece constructivamente irrealizable, pero permite repensar, desde otros ángulos, el oficio arquitectónico.
Bruno Taut fue un personaje con rasgos divergentes. Crece en Königsberg en medio de pobreza, debiendo desde temprano contribuir al sustento de su familia. Desde joven fue meditativo, y apuntó a mundos creativos, que lo llevan a trabajar con escritores, y seguir una veta teórica. Taut nunca buscó una forma arquitectónica única, y aplicable con validez general, como una tipología. Lo que concebían sus dibujos tenía algo vago, nebuloso, y nunca le satisfacía por mucho tiempo. Con su “Arquitectura Alpina”, una colección de 30 láminas, dividida en cinco partes, más que mostrar físicamente que reconstruyendo una montaña se podía contrarrestar la guerra, o que “la industria podía crear en adelante monumentos visibles de la paz, una vez que se haya decidido dejar de producir la destrucción”, parece comunicar un encargo moral y espiritual, y un recado a las nuevas generaciones de arquitectos. Finalmente, a través de sus dibujos en pluma y acuarela, nos entrega un ímpetu inusitado y la originalidad de lo libre.


El Libro de los hitos coloreados
Procuro desarrollar ilustraciones de un modo especial para “El Libro de los Hitos de la Arquitectura”, presentado en posteos anteriores. Un poco como el tipo de ilustraciones de taller de arquitectura. Lápices de colores, acuarelables, acrílicos… y sobre todo acuarelas, buscando colores vivos, imprimibles con alto contraste. “Manchones” o “derrames”, y mezcla de recursos, que me llaman la atención, así buscaré que comuniquen la idea de los proyectos.