Vladimir Brontis

Monday, October 29, 2018

Indeterminación y laberinto


Como se suele pensar anverso y reverso, en cada proyecto, he pensado en el negativo, lo contrario a la página en blanco: una multitud de voces. Escuchar un solo mensaje, entre miles.
Lo circundante a nosotros parece intuitivo, no referido.
Así también en un territorio, agreste, al construir un hábitat se mide en él, se refiere.
El laberinto es la indeterminación, el misterio de las puertas y los pasillos: al referirlo en nuestra mente ya no es un laberinto. Conocer la salida refiere.
Referir es un lugar.
Y esta operación también seguiría siendo escribir en una página en blanco (similar al artículo anterior).

Concepto de lugar
Al hablar de lugar (del latín “locus”) se alude al espacio que ocupa un cuerpo. Todos los objetos los ocupan, y los hechos también necesitan de un espacio para ocurrir. Luego un lugar refiere un espacio ocupado.
La geografía es la ciencia que se ocupa del espacio físico: relieve, economía y sociedad, que ahí se ubican. Los lugares pueden ser urbanos o rurales, aptos para la vida o no y, como se ve, también pueden referir una idea, intangible.
¿Un lugar podría ser no habitado? Claramente. Podemos incluso conocerlo por sus “bordes”, referirlo en su perímetro, y éste contener rincones inexplorados. Definimos un polígono y lo adaptamos a nuestras geometrías: es lo que pasa con los parques urbanos, y su riqueza.

Concepto de espacio
Para la filosofía presocrática, espacio y materia se asocian a lleno-vacío, ser / no ser, etc. De manera que espacio es lo vacío. Platón refiere que hay un ser invisible e indestructible, que no cambia, las ideas. Otro en movimiento, creado y perceptible, que son las cosas sensibles, y otro eterno, que es donde habitan las cosas creadas, que es aprehendido por una razón apenas real, el espacio.
Aristóteles entiende espacio como lugar, pero como no es posible concebir las cosas sin espacio, éste no puede ser solo un contenedor, como afirma Platón. Así tampoco es válido considerarlo como vacío.

Desde el Renacimiento, la tendencia es concebir el espacio como continente universal de las cosas. Siempre igual, continuo, ilimitado, y donde cada figura es matriz de figuras iguales, a distintas escalas. En el sistema cartesiano el espacio es extensión, con la propiedad de continuidad, y tridimensionalidad.
En desarrollos posteriores el espacio es fundamento de las intuiciones externas, condición de la posibilidad de los fenómenos. En la física moderna, se relaciona con materia y tiempo, hablándose de continuidad espacio tiempo. Desde la metafísica, forma parte de la comprensión de la estructura de la realidad. Vemos a nuestro entorno un campo de infinitos movimientos posibles.

El generador de claves
“Lorem ipsum”, Generador de texto aleatorio
La idea que se me ha ocurrido es ocupar esta imagen de “indeterminación” para una nueva “construcción poética”, que lanzo como idea, en medio de mis actividades. Así un cerro o un sitio eriazo son una especie de “Lorem ipsum”. Territorio agreste.
Y, pensando otras imágenes, la historia de Babel, en la Biblia, podría concebirse como laberinto de voces con que Dios castigó a los hombres. Lo múltiple indeterminado, como laberinto.
Pienso en programas generadores de texto aleatorio, que dan lugar a este ripio o “maleza” de lenguaje, al igual que en un cerro. Y que se podría “medir” con trazos reguladores, igual como se funda: midiendo futuros cimientos.
A través de las impresoras de corte está la posibilidad igualmente de extremar horadados, creando un límite permeable. Y también construir con fragmentos plegados de estos cortes. Concebir así.
Y, sobre todo, destacar “fundaciones”, en un sitio eriazo. Es lo que he imaginado en esta oportunidad.

Oír tu voz en la multitud
Muchas líneas vuelta una
Un trazado regulador
Boceto en dibujo contorneado
Y limpias formas estacan
La visión del miope nítida
Como el agua cristalina
Las huellas del explorador
En las arenas del planeta

La idea del laberinto puede ser rica en matices y referencias, desde la arquitectura, desde la literatura, desde la poética. Por mientras, genero textos viendo cómo estos pueden crear paredes permeables, a través del software Silhouette de Curio.


Entrar al laberinto
Descubrir el camino


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Algo sobre los laberintos
http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2013/05/el-palacio-de-cnossos-creta.html


En la mitología griega el rey de Creta, Minos, encargó a Dédalo la construcción de un lugar para encerrar al Minotauro, dando lugar a uno de los laberintos más célebres en la historia. Arriba: planta del Palacio de Cnossos. Abajo: esquema del programa, y ordenamiento.
https://es.wikipedia.org/wiki/Laberinto_de_Creta


Cruzándose con la realidad, se piensa que esta leyenda se origina en el palacio de Cnossos. Un palacio de tanta tecnología y adelantos para la época (incluido sistema de alcantarillado), que debió haber parecido a los aqueos algo intrincado, como un laberinto, y traspasaron esta historia.
Desde entonces, el interés por estas construcciones no ha dejado de crecer, como una imagen recurrente de literatura, arte, y memoria colectiva.
"Generan un misterio evidente, tienen el atractivo de lo desconocido, de lo misterioso, del reto... Ese laberinto que se nos ha contado, ese laberinto para perderse, con sus bifurcaciones y sus curvas, posee el encanto y la emoción del caos y la confusión", Jaime Buhigas: “Laberintos: Historia, mito y geometría”.
La idea inicial de laberinto, de todas formas, era diferente. De hecho, el partido era al revés. "Los primeros laberintos solo tenían un camino. No había elección, con lo que perderse era imposible. Consistía en llegar al centro y salir", según el autor. Es su primer significado. "El laberinto original es un templo, una especie de lugar de encuentro con la divinidad, que está en el centro y salir, era una especie de símbolo iniciático, de la muerte iniciática y la resurrección".
Es la leyenda del Minotauro la que resume este primer sentido. "El laberinto es un proceso, es un viaje, como si fuera una peregrinación, un viaje interior. En el centro está el Minotauro, que también somos nosotros, una proyección de nuestras partes oscuras, instintivas, salvajes, aquellas que tenemos que matar. La interpretación es evidente, el laberinto es introducirse en el interior de uno mismo para arrojar luz en esa parte oscura, salvaje y brutal que todos tenemos en alguna medida".


Diseños de laberintos
Existen múltiples formas de diseño de laberintos. Los más antiguos son cuadrados y rectangulares, pero después surgen ovalados, concéntricos, de estructura arbórea.


Laberinto y arquitectura
Volviendo a laberintos reales, "los mejores y más interesantes son las que han quedado en las catedrales góticas del siglo XIII", observándose mosaicos con este motivo en la intersección de la nave y el crucero. Se piensa que el cristianismo los adopta como símbolo de la búsqueda de Dios y la redención. Se destaca la catedral de Chartres. "Es el paradigma de los laberintos. Su diseño es perfecto, desde el punto de vista de la geometría sagrada es impecable: los números con los que está hecho, las razones sagradas, el número de vueltas en un lado y en otro, el equilibrio absoluto de las partes...". Se trata de un laberinto de un solo camino, recorriendo unos 250 metros. Fue en el siglo XVI cuando se pierde parte de esta idea trascendental para tomar un sentido más frívolo. Desde la arquitectura renacentista, sobre todo en el barroco, se genera interés por los laberintos ajardinados. "Son laberintos modernos, lugares para perderse o para que no te encuentren. Se pusieron de moda y toda familia de clase alta que tuviera un palacio con jardines quería siempre un espacio laberíntico". Entre referentes actuales se encuentran los de Glendurgan (Cornualles), el parque del Laberinto de Horta (Barcelona), el jardín El Capricho (Madrid), los jardines de Marqueyssac (Aquitania), el Laberinto del Hombre Verde (Gales), los jardines del castillo de Villandry (en el Loira), el laberinto de Hampton Court (Londres) y el laberinto Stra (a las afueras de Venecia), del que se dice que es uno de los laberintos más complejos de resolver, que ni siquiera Napoleón fue capaz de completarlo.
Ver más:
https://www.20minutos.es/noticia/2443681/0/laberintos/jaime-buhigas/el-resplandor/

"El hilo que la mano de Ariadna dejó en la mano de Teseo (en la otra estaba la espada) para que éste se ahondara en el laberinto y descubriera el centro, el hombre con cabeza de toro, o, como quiere Dante, el toro con cabeza de hombre, y le diera muerte y pudiera, ya ejecutada la proeza, destejer las redes de piedra y volver a ella, a su amor.
Las cosas ocurrieron así. Teseo no podía saber que del otro lado del laberinto estaba el otro laberinto, el del tiempo, y que en algún lugar prefijado estaba Medea.
El hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso. Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad."
(Jorge Luis Borges, Los conjurados)


Un laberinto y su solución (arriba)

Datos de navegación
En fotos inferiores realizo pruebas y ejercicios de un mensaje que se oculte o “resalte”, bajo determinadas condiciones de luz o color.
Veo las letras generadas como los datos de navegación de los vehículos modernos, que pasan por periodos en los que prácticamente no hay variación, hasta un evento, o descubrimiento, donde todos los datos se ven modificados, y cobran importancia.
Finalmente, procuro ver la dificultad del laberinto en forma positiva, y al descubrir la salida proyectarse uno mismo, como símbolo de un desafío, de un esfuerzo. Una renovación, un re-descubrir la luz del exterior.

Monday, September 17, 2018

Mensaje y forma


Arriba: propuesta para LIBRO COMÚN, Editorial Anartistas, tema COMUNIDAD. Agosto de 2018. Dos carillas, que se presentan en blanco, escritas en los márgenes.

Este tiempo he pensado en el tema de mensaje y forma, en cuanto a que se cree que muchas veces la forma no llega a ser tan plena ni completa como la idea que la genera. Que en ocasiones no la “alcanza”. O que la forma es un chispazo independiente. Un proceso independiente, espontáneo, reflejo. ¿Incluso podría haber forma previa totalmente intuitiva, ex nihilo, y la idea viene después, como una “explicación”? ¿Una “genialidad”?
Pienso, en cambio, en el tema de ver la forma en profundidad, como forma poética, como resultado del proceso de una creencia. Expresión de ideas... ¿la forma no es tan profunda como la idea, el pensamiento? ¿Por qué fallan las doctrinas, sobre todo las políticas?... El político suele hablar mucho, propone utopías, luego ve que una mínima cosa resulta, y se enfoca por completo en esa mínima cosa, olvidando todo su ideario. Aferra rápido lo que logra, incluyendo a un grupo, y excluye a otros. Y los marginados persisten.
Pienso así que el tema de la forma es de la máxima seriedad, por cuanto es un componente concreto. Es la acción del mensaje.
Nos maravilla la lógica, pero más admiramos las concreciones.
Sin el atleta, sin el explorador, sin el pionero, sin el hombre de acción, en el fondo, no habría lógica que probar. La lógica debiera hacerse concreta, real.
La acción así también produce conocimiento.

Encarnar
Una vida llena de acción banal, de todas formas, sin ideas, es como cualquier fenómeno físico. Es como el clima de un planeta de metano, sulfuro, vientos enormes, fuerzas apenas medibles, pero nada para la humanidad. Fenómenos físicos que se sostienen por otros fenómenos físicos. Enormes fuerzas, pero es alguien que no vio nada: solo parte del viento.
El conocimiento activo, y de cambio sobre el medio, viene de encarnar ideas. Viene de tener una imagen de lo circundante, una narración, una conciencia. No ofrecer la misma intuición a lo intuitivo, sino responder con una idea activa.

El explorador
Antes de visitar un planeta se envía un explorador. Una nave espacial no tripulada. Primero se lanza una sonda, para medir, prever. Análisis, fotografías. La huella horadada de ruedas, en una tierra calipso, azul. He pensado esa imagen, me ha gustado soñarla hace poco. El explorador.


(Hasta desaparecer), parte de carillas propuestas

“Comunidades Marginadas”
Hace un tiempo me invitaron a participar en un LIBRO COMÚN, de Editorial Anartistas (agosto de 2018). Se trata de un libro como objeto de arte, y el soporte era bastante libre: dos carillas tamaño carta. La propuesta que pensé luego es “Comunidades Marginadas”: dos carillas, que se presentan en blanco, escritas en los márgenes. Me pareció que crear algo podría ser un interesante paréntesis entre lo que escribo y proyecto, y mi trabajo en oficina.


Arriba: probando impresiones, en plotter, para ver las carillas en tamaño grande (A1). Se podría imaginar incluso un libro, en blanco, escrito solo en notas al pie, y citas, laterales. Así el espacio vacío se intuiría por las citas, como tipografía invisible, sugerida por el margen. Un libro inexistente, y lo existente sería el margen, que lo “proyecta”.
Pienso una idea social, que subyace, acompañada de una forma expresiva. Al releer los versos pensé si el tono es un poco sombrío, pero era necesario. Imágenes de intemperie, de indigencia. Hablar de los marginados, de los postergados, pero seguir refiriendo el término comunidad: posibilidad de vida aún en esos márgenes.
Es mi idea, espero junto a otras propuestas pudiera ser un libro común inspirador, interesante.


Expresión
La tipografía es el arte o técnica de reproducir la comunicación a través de la palabra impresa, transmitir mediante cierta expresión significativa las palabras. Así es el reflejo de su época, de su tiempo. Por ello el diseño de letras responde a la tecnología, y va cambiando en las épocas.
Hace poco ha sido interesante noticia que Adobe ha desarrollado un proyecto peculiar para traer a la vida tipografías inconclusas, que iniciaron diseñadores de la escuela Bauhaus, hace casi 100 años.
Link de información:
https://graffica.info/tipografias-adobe-bauhaus/


El tipógrafo Erik Spiekermann (arriba) ha estado a cargo de este proyecto, convirtiendo fragmentos y bocetos sin terminar en packs de fuentes para Typekit. Así ha dirigido a profesionales y estudiantes para realizar análisis detallados, y extraer probabilidades de las formas encontradas, hasta deducir cómo los maestros planeaban completar estas tipografías. Interesante tema, por la expresión con que se puede dotar al mensaje.


Arriba: página de Manuale Typhographicum (1968), de Hermann Zapf, un campo tipográfico de tensión, radiado a partir de un centro.


Arriba: propuesta personal para libro impresa a escala formato A1.


Condena a muerte

Muere lentamente como quien vive lentamente
No morirá esta noche pero se ha enfermado

El falso comienzo
lo ha hecho desigual, ha desechado los intentos
Los que viven los recovecos
Una condena a muerte en tiempo retardado

La cancha no es simétrica
No es un rectángulo
Es un triángulo muy estrecho a un lado
Y asfixia
Donde se está al margen
De la revolución alimentaria
Las ausentes tecnologías
del fuego y el agua vuelven a descubrirse
La tenue fe, inyectar una salud espiritual
en el vapor
Un mito permanente, viaje sin retorno
La compleja vigilia en las fogatas y las carpas


Antigolpe

Nuevo material anti-Golpe
Anticorrosivo y antióxido
Golpéelo como de costumbre
Apaléelo inmisericorde
Abúselo como a un trabajador,
consúmalo
Rásguelo y volverá, solo
una los pomos y el Golpe
No volverá a avasallar
Nuevo material sale a la calle
Encarnado en piel
Poética ultra
resistente
Camino sin retorno
¡A los barcos! ¡A las naves!
Absorbe el impacto hasta una implosión
en acero
El Golpe esta vez no volverá
Con su hierro medieval
Antídoto indestructible
Antiherrumbre
Quiebra los dientes de la bestia metálica
Con musculatura inaudita
acero iterando
Y haciendo rebotar,
rechazando el Golpe sin regreso

Vladimir Brontis, agosto de 2018



Saturday, July 28, 2018

Cóncavo


Entre prototipos construidos reviso los que están pensados como módulos para ser parte de un total. Los veo desde su convexidad, y luego desde su concavidad, y me interesa apreciar desde esta segunda óptica.


Arriba: módulo constructivo que semeja follaje, en el proyecto Mayfair House, de Squire and Partners (tomado como referente).


Arriba: módulo propio, hecho hace algunos años, basado en el pliegue de una lámina.

… Todo este tiempo he estado auto sustentándome. ¿Y si me cuelgo? Sería otra forma de verlo: en la naturaleza por ejemplo los árboles dan un sustento. Las rocas dan sustento.
Estuve recordando “El Libro en Movimiento”, que diseñé hace un tiempo, en cartón, transformándose en un mueble, y pensé si pudiera tener un “reverso”: quedar desplegado permanentemente.
¿Cómo? Pensé en la idea de “cóncavo”, de ver desde un interior. Quedarse en un “estado de movimiento” y habitar el interior. Ver desde adentro hacia afuera.
Así en cada proyecto se propone un objeto, pero este objeto tiene un reverso, que se habita. Enfocar éste en esta oportunidad.

La pantalla previa
Subyace también el concepto de biombo, de muro liviano, de un “antes” de la construcción estructural, de una superposición. El concepto constructivo luego sería el apoyo de una pantalla, o cortina, o epidermis.
Colgarse, sostenerse. La idea de sujeción. Dónde y cómo se apoya este “lienzo”.


Cuerpos en su concavidad
Pensando desde la concavidad, se puede construir la estructura, y proponer la piel superpuesta. Esa es la idea: si la estructura tiene ventanas, o entradas de luz, aprovecharlas. Vale decir, se puede referir a una estructura preexistente, a un recinto o habitación. Y luego el módulo también tendría “aperturas”, en este caso triangulares, que seguirían un movimiento.


Módulo y movimiento
Estudio el libro desplegable y veo el módulo que funciona como ménsula. En su despliegue se podría convertir en biombo.
Los cuerpos livianos funcionan más por tracción que por compresión: se sujetan, se estiran. Los objetos pesados se aplastan. Pienso así en el posible aspecto tensionado de esta sábana. Y los módulos en posible movimiento espiral, rotando, cambiando dependiendo de donde se ilumine.


La maqueta así representaría una sala con ventana, a la que se ha de poner este biombo, como filtro. Abajo: estudio otros referentes, plegar la lámina hacia adentro generando tridimensionalidad, y colgar geometrías superpuestas.


Color tras los pliegues
Pienso además luz y color tras los pliegues. Procuraré profundizar este tema en próximos posteos, además de proponer la escala real: el muro liviano.


Así por estos días comienzo a vislumbrar esta idea, entre otros desarrollos. Espero así también avanzar en la escala del prototipo expuesto en el post anterior.


Plegar una lámina hacia adentro generando tridimensionalidad… triángulos en espiral

Saturday, June 02, 2018

Exactitud


La disciplina arquitectónica tal vez es demasiado vasta. ¿Qué hacen los arquitectos? Proyectar y construir el hábitat humano, lo que generalmente se asocia a construir edificios. Pero el urbanismo y paisajismo también se consideran dentro de la arquitectura. Y, eventualmente, lo que puede acoger el cuerpo humano también puede ser un refugio, o módulo, no exactamente un edificio.
Así se trata de construir una envolvente, para mantener a las personas a resguardo. Dar lugar a una serie de condiciones, en armonía, o concordancia, que algunas lecturas conciben como “estética”. Pero el punto de partida es una necesidad básica, una cubierta o techumbre.


“Un cobertizo para bicicletas es un edificio; la catedral de Lincoln, una obra de arquitectura (…) el término arquitectura se aplica solo a los edificios proyectados en función de una apariencia estética”
An outline of European Architecture, 1945 (Nikolaus Pevsner)

En la definición anterior está claro el sesgo estético, si bien los cobertizos (y construcciones de menor tamaño) en este tiempo han cobrado diseño, desarrollo, así tal vez uno solo podría intuir una diferencia de escala, entre un tipo de construcción y otra. Y luego el interés que concita el proyecto es una concordancia, una armonía entre forma, uso, estructuración. Entendiendo esto, me ha gustado de todas formas pensar en este último tiempo en la idea de necesidad básica, de asimilar lo social. Lo veo como una preocupación más profunda, que no agota los temas.


La “sequedad”
“El desierto avanza”, es una frase que se suele oír en este tiempo. No vivimos años de grandes movimientos o intelectualidad. Temáticas que empiezan a ser reiterativas, carencia de ideas originales, ausencia de ilación filosófica. Poca repercusión de los debates académicos en el mundo real, en la política, por ejemplo. Banalización política. Discurso por una parte y realidad por otra. Uno tiende a aplaudir cuando las ideas se encarnan.

Arquitectos notables, como Zaha Hadid, reconocida en su originalidad, en la práctica reciben situaciones bastante áridas, que muchas veces no se buscan: problemas de presupuesto, plazos, etc. Temas de gestión, algunos ayudan, por cierto, otros entorpecen. Tal vez es un tema de énfasis, o valorización. Recuerdo que lo último que leía sobre Zaha Hadid antes de enfermarse fue la cancelación de su proyecto de estadio olímpico en Japón. Y no sé por qué se habla poco de eso. Lo que llegaba en cuanto a noticias de su carrera no era muy “relajante”. Y uno sentía eso. Esa sequedad que nos rodea, de la que a menudo habla el poeta Cristián Warnken, por ejemplo.
Está árido: los negocios suelen ser entretenidos, pero el espíritu siempre requiere más. Es una condición humana. Es necesaria la cultura. Y una forma de humanizar la cultura puede ser el pensamiento social.
Así tampoco me ha resultado justo en el último tiempo concebir la cultura solo en términos estéticos, sino pensar en esas necesidades básicas que nos equiparan.


La geometría no es el “casi”, sino la exactitud. Entender la noción de “punto” hace ocupar determinado punto y no otro. La línea es una idealización, de modo que cuando la trazamos solo la graficamos: transformamos esa idea de infinitud en un espesor delgado, que nos evoca esa infinitud que abstrajimos. Y las cosas resultan más mientras más exactas. Llama la atención que la piedra acepta el “casi”, pero la grilla que el arquitecto o escultor trazó sobre ella es exacta, como un sistema de coordenadas. Y si la piedra se acerca a nuestra idea es más bella: hay que acercar la piedra a la belleza de la idea, para que deje de ser piedra.
La exactitud así no es algo a temer, sino que es una forma de la verdad. El “casi” trae equivocación, miedo, vaguedad. El “casi” es lo que aleja de la verdad. Y acercarse a la verdad requiere cierto coraje. Requiere decisiones, requiere un salto, necesario. Así la realidad siempre tendrá un poco menos de “discurso” de lo que queremos, por fuerza que apliquemos. Pero habremos incorporado una guía.

Tema de la exactitud y la vaguedad
¿Qué nos gusta de una obra? Empezamos hablando de un buen partido en diagonal, o hundido, y terminamos hablando de detalles. O bien hablamos de lo que nos impresionó más, de lo que nos llegó más, de lo “que nos pareció más fuerte de ella”. Lo que nos lleva a desear aplicar esfuerzo en aquello que la genera con más intensidad. Y ser exacto en ello.

No somos buenos en todo. Se puede vivir como Robinson Crusoe, pero algunos son buenos para hacer herramientas, y otros buenos para hacer zapatos. La vida es retributiva. Si uno es bueno para hacer herramientas, y se dedica a hacer zapatos (por necesidad), ¿no es una pérdida de tiempo? Vale decir vivir como Robinson Crusoe es una tarea de titanes, y aun sabiendo todo uno termina con buenas herramientas y zapatos malos, mientras otro los hizo en mitad de tiempo. ¿Qué universo sería? Un cuadro primario, sin matices, colores que no se comunican. La vida es retributiva.
Sería como un planeta de colores intensos, pero de fuerzas inhumanas, absolutamente lejanas y a otra escala. Lleno de materias tóxicas, de vívido color.


Pantalla permeable de letras
Entonces vuelvo a referentes que me han inspirado, y marcado desde temprano. El escritor Andrés Sabella, y sus artículos poéticos, prosa descriptiva, la visión de una geografía.
Exploro así las formas de “Linterna de Papel” (el homenaje al poeta, realizado en oportunidad anterior en cartón), como algo que me permita hacer una retroalimentación de conceptos, y que me actualice. A la vez de poner en funcionamiento creativo la impresora de corte que adquirí hace poco.
Pensé luego hacer pantallas permeables mediante la horadación, pensando patrones de difuminado, pero con aspecto de tipografía. Así me quedé con la idea de pantallas perforadas de la vez anterior.
La letra texto agrupada, el bloque, por una parte, y la letra señal, individual, como construcción. Y dos grados de opacidad: opaco y traslúcido.


Un soporte y hojas traslúcidas
Recuerdo que al realizar “Linterna de Papel” pensé la estructura (el prisma inclinado), y colgué hojas traslúcidas, con versos de Sabella. Verlo transparente ahora es una oportunidad de pensar las dos condiciones como una unidad.


La misma horadación podría dar más liviandad. Un plano que se difumina.


Del homenaje al escritor (que de alguna forma evoca monumentos a la modernidad), a algo que sirva para estos días, que entregue un mensaje contemporáneo. A propósito del tema: cómo llegar a una exactitud justa, con criterio.
Así finalmente no deberíamos temer a la exactitud, de hecho la buscamos, dentro de lo confuso y caótico del panorama actual.


Me hizo soñar un poco con penumbras, cuartos con velas y candelabros, un mar oscuro, nocturno. Una atmósfera que en su momento me gustó.
Puede ser una veta la idea de llevar una vela que ilumine sectores del conocimiento.


“No entendía lo que pasaba, faltaban letras, y no podía creer que no estuviera”

EXPOSIC ON SO E POE IA
(Creer / crear)

Así decían los carteles de mi instalación, en el entonces Colectivo Mapocho. Decía eso en la puerta, donde había que golpear.


Así éste, que es uno de mis prototipos, podría ser una buena oportunidad para estudiar aplicación de luz y horadación.