Vladimir Brontis: RAL, RGB, CMYK: Color y normalización arquitectónica

Tuesday, April 21, 2026

RAL, RGB, CMYK: Color y normalización arquitectónica

Hay sets de lápices de colores que tienen dos verdes, y otros que tienen varios. Varios verdes. Un set profesional puede tener entre 60 y 120 unidades, con varios rojos, varios azules, varios verdes. Para no comprarlo completo hay lugares donde uno puede comprar el lápiz verde que le gusta, sin tener que adquirir toda la gama. Arriba: caja de 72 unidades.
Neufert, la Bauhaus, fueron un intento de normalización arquitectónica, que va desde la concepción de estándares de pesos y medidas a la categorización de tipografías y colores. Los diagramas de Klee pueden ser un intento por asir esto último (abajo).
La computación, por otra parte, ha difundido bastante estos listados. Están asequibles, de modo que una persona puede elegir un color de catálogo solo abriendo un link. Y conocer las múltiples variantes de un color, en forma expedita.

Estos catálogos o libros de colores hacen pensar hasta qué punto el color es completamente libre, y lo normalizamos con porcentajes de tonos. Principalmente es para referirlo, no olvidarlo, volverlo a utilizar. RAL 1026 refiere un solo amarillo brillante. RAL 6028 un solo verde pino.
¿Por qué se llaman así? RAL es uno de los sistemas más conocidos para referir color actualmente. Los otros son RGB, CMYK, y Pantone. En realidad, los sistemas suelen ser elegidos por el uso específico.
De esta forma, RAL es un estándar físico para pinturas y recubrimientos, vale decir tiene un uso industrial/físico, mientras que RGB es un modelo digital, basado en luz, para pantallas y dispositivos electrónicos. Así RAL garantiza exactitud en materiales concretos, mientras que RGB, entrega una aproximación, variable, en pantallas.
CMYK, por otra parte, se suele usar en impresión, y Pantone es para precisión o calibración, siendo más utilizado en marcas y diseño gráfico.
https://snowball.digital/blog/color-systems-cmyk-pantone-rgb-and-ral-explained
Arriba: RAL 1026, amarillo brillante.

Al ser más material y físico, RAL es más aplicado en arquitectura y construcción: tanto en interiores como exteriores, sus colores se aplican en muros, marcos de puertas y ventanas, revestimientos, y elementos estructurales.
RAL es una codificación de 4 dígitos, definida por el Deutsches Institut für Gütesicherung und Kennzeichnung (Instituto Alemán de Garantía de Calidad y Etiquetado), en 1927. Su sigla, RAL, viene de "Reichsausschuß für Lieferbedingungen und Gütesicherung", que se traduce como "Comité Estatal para plazos de entrega y garantía de calidad". Así, con ese nombre tan metodológico, y algo vacío, para el contexto actual. Inicialmente, su catálogo se conformaba de 40 colores, mientras que hoy cuenta con 213.
https://es.wikipedia.org/wiki/RAL
Abajo: colores RAL disponibles para revestimientos, en un catálogo de Durafront.
Sin embargo, la mayoría de las personas lo que entienden es el “verde oscuro” y el “verde claro”. Basta con eso, como mnemogenia. Discutir entre verde olivo y verde musgo, o entre verde bosque y verde noche podría ser “rizar el rizo”. Pero elegir entre verde y azul puede significar pasar de un estado a otro, cruzar un límite.
Es como cuando hablaba de la tosquedad. La gente entiende el ícono.

Si un niño pinta la bandera del país toma cualquier rojo, y la gente lo entiende. No importa que sea mandarín, o escarlata.
Si la pintara demasiado corrida al naranja podría producirse confusión. Lo mismo corrida al azul. Hay un límite ahí, que no es subjetivo. Tal vez tiene que ver con las fronteras, tal vez con pasarse a otro país. De hecho, la Bandera de Yara (abajo), de Cuba, es similar a la chilena, con otros colores.
Los colores también transmiten distintas funciones, usándose para señalizar. Y son parte de iconografías políticas. El color rojo, por ejemplo, suele transmitir revolución, movimiento y cambio político. Toma auge en el siglo XX, con el rojo de la bandera soviética. Posteriormente, la bandera del nazismo intenta sustraer este color, emularlo, pero ni siquiera el rojo es el mismo. Es un rojo más azulado, mientras la del comunismo es un rojo más dorado, más cercano al naranja.
Nazismo: Rojo sangre / carmesí (base fría/azulada).
Comunismo Soviético: Rojo escarlata / bermellón (base cálida/amarillenta).
Arriba: hay banderas, como las de Países Bajos y Luxemburgo, que se diferencian solo por tonos. Igualmente la de Italia e Irlanda. Esta leve diferencia evidencia así un tema de fondo: hay un límite donde las cosas empiezan a significar otra cosa.
Arriba: revestimiento en colores de placas de fibrocemento Durafront, en estudio de modulación para jardín infantil, tomados de su catálogo disponible: RAL 1021, RAL 2008, RAL 1016, RAL 1013. La idea es que se recuerden, como impresión en las personas, tonos naranjas y amarillos, en contraste de peso.

El detalle “único”, y el detalle “estandarizado” (comercial) en proyectos de arquitectura
El detalle comercial puede traer obras similares. Pero no hay nada malo en la estandarización, porque con un mismo lego una persona puede hacer un tren, y otra un edificio.
El revisor de cálculo a veces dice: “señale un perfil comercial”, y hay que ir al elemento conocido, a la convención, referir lo que existe.
Hay obras, sin embargo, donde se han creado elementos particulares, detalles diseñados específicamente para ellas.
Arriba: perfiles Doble T, reconocibles, en fachada de oficinas Bacardí, Mies van der Rohe (México)

Mies van der Rohe y el perfil Doble T
Las oficinas de Bacardí en México, Tultitlán (1961), son el único proyecto de Mies van der Rohe en Latinoamérica, y destacan por el uso de perfiles metálicos en "I" (o doble T), su sello recurrente, para resolver tanto estructura como fachada. Un elemento común y simple, utilizado con limpieza.
Como estructura principal, las columnas exteriores e interiores son perfiles doble T, en una modulación cuadrada, con apoyos cada 9 metros, permitiendo una planta libre y flexible.
Como fachada, generando una subestructura, emplea perfiles similares, de menor dimensión. Estos, dividen cada módulo en cinco espacios, reforzando verticalidad y ritmo.
Como terminaciones, finalmente, siguiendo el estilo minimalista, toda la herrería y estructura metálica se pinta negra, lo que contrasta con el mármol travertino de pisos y escaleras.
La complejidad y el elemento específico
De una obra original, como la anterior, creada con elementos reconocibles, y convencionalismos, a una obra original única, con detalles especiales, se puede mencionar un proyecto reciente, de 2021: los domos del Jardín Botánico de Taiyuan (China), por la firma austriaca DMA Architects (Delugan Meissl Associated Architects). Arriba: imagen de su emplazamiento.
https://www.archdaily.com/962872/taiyuan-botanical-garden-delugan-meissl-associated-architects
https://maderayconstruccion.com/jardin-botanico-de-taiyuan-control-y-orden-de-la-madera/

Ciertos proyectos requieren estructuras no convencionales, y utilizan, por ejemplo, sistemas que permiten superficies curvas o formas orgánicas, que no podrían sostenerse con columnas y pórticos perpendiculares, recurriendo a la eficiencia de su forma y al uso de elementos conectores. Uno de estos sistemas son los domos: redes que distribuyen las tensiones de manera uniforme en una semiesfera.

En estos diseños, se emplean nodos y conectores, que son piezas de fundición, o acero mecanizado, que permiten la unión de múltiples elementos en ángulos variados, típicos en mallas espaciales. Abajo: varilla especial para los domos, que va variando según su ubicación.
El jardín botánico consta de tres estructuras de invernadero, que actúan como retículas formadas por dos capas de vigas de madera, en dirección longitudinal, y una capa transversal, arriostrada con cables pretensados. En una combinación única de utilidad y estética, la varilla central de fundición (arriba) funciona como mecanismo de pretensado: al apretar cada una de las varillas roscadas, se incorpora tensión en toda la red de cables. Las piezas se conectan a la madera laminada en una base con cuatro patas, donde se enrosca la pieza por donde pasan los cables. Todo el conjunto se monta mediante tornillos a una placa base, en cada pata. Los ensambles están hechos de acero inoxidable cepillado, fabricados en China.
Debido a estos componentes únicos, el apoyo digital en el proyecto fue crucial. La geometría y detalles se elaboraron de forma paramétrica en Grasshopper y Rhino y, para mejorar el rendimiento estructural, se usó la optimización Nelder-Mead.

Conclusiones: estándar y creación
Dividido así en dos partes el presente artículo. En primer lugar, la búsqueda de referencia del color, por un lado con sutilezas, y por otro con límites (donde el significado cambia) y, segundo, el elemento convencional, y el elemento único, para resolver la estructura de un proyecto. Ambas partes refieren un tema subyacente: la estandarización. Normalizar, para asir.
Al respecto, “Arte de Proyectar en Arquitectura” es un libro icónico, del arquitecto Ernst Neufert. Un paradigma de parámetros y medidas para corresponder los objetos circundantes al cuerpo humano, en distintas actividades. Orientaciones, para sacar máximo rendimiento a los espacios. Sin embargo, pueden darse excepciones: proporciones diferentes a los estándares, que cobran otros sentidos. Un elemento de arquitectura podría tener otra proporción, de acuerdo al carácter o contexto que se requiera. Una aparente desmedida, útil a otro propósito.
Más que máximas, estas medidas así pueden entenderse como instrumento complementario. Más que fundamento y obra por si solo, tomarse como manual, de consulta frecuente. Una herramienta accesible a las personas, de cualquier condición. Es un impulso de recopilación, está claro.
Un esqueleto, finalmente, al que una mano más creativa debe darle hálito. Arriba: diagrama de uniones de perfiles estandarizados, convención que también puede generar creación, obras únicas. En último término, producir algo nuevo con lo conocido.
Arriba: croquis propio, del proyecto anterior, uno de los últimos que he trabajado. Abordando temas educativos, donde los usuarios principales son párvulos (escala pequeña), ha nacido en la actualización dividir más el módulo, y utilizar tonos más vivos y alegres. Incorporar modulación y color, combinando tonos que parezcan armónicos entre sí.
Al procurar dibujar mis proyectos, me he dado cuenta de que con respecto al color la pintura suele fundir, mientras que la arquitectura separar. Las gradaciones de colores en la segunda son más bien raras, a no ser que sea un trabajo de mural. En acuarela se agradece que un color no sea homogéneo, y se oscurezca o aclare de un extremo a otro del papel. El color en arquitectura en cambio es una especificación técnica: solicita un color uniforme. Y toda posible combinación es a través de tonos homogéneos, separados entre sí. De la libertad de la deriva, hasta la identificación y su uso como cita. De la fusión al límite.
Un último comentario, es que la gente tal vez tiene un recuerdo más colorido o multicolor del “Guernica”, de Picasso, siendo que es una obra de tonos grises, y grises azulados. Su propósito es que semejara una foto de diario: que fuera como una noticia. Pero como circulan muchas versiones más coloridas la gente lo recuerda así. Hace pensar que lo que más queda al final es su significado, que es lo que se quiere, y como vehículo la marca del peso, del contraste. El dibujo en claroscuro. Y los tonos varían.
Buscaré articular en próximos posteos el tema más hacia el sentido social, recordando una de las aspiraciones de la Bauhaus. El estándar, acceder a la pieza simple, suele ser la solución de la persona popular, de escasos recursos. Pero la creatividad tiene mucho más alcance. Hay una veta temática ahí.

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